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SHANUI

diecama @ 06:16

LA TELE

Hubo una noticia hoy: Encontraron al sapo más grande el mundo, de 40 centimetros, gordo y amarillo, con un rostro casi humano. La gente se abruma viéndolo en la televisión, se aterran y se preguntan cómo puede haber un sapo tan gordo y tan grande. Increíble, parece de mentira. Los ojos vívidos de este sapo no quieren ver la cámara. El sapo parece apenado. Para la gente, la enorme masa de 2 kilos no pasa de ser una simple noticia curiosa.

En la imagen que ya ha dado más de una vuelta por los televisores del mundo esta mañana, la mano de alguien acaricia la amarilla panza de la bestia anfibia. ¿De dónde provino este animal? Aquello no importa. Lo único que vende es su tamaño.

Fácilmente podemos imaginar, cual cuento de hadas de Charles Perrault, cómo ese simple sapo gordo pudiera haber sido un ser humano atrapado de manera temporal o permanente en aquel cuerpo frío y baboso.

"¿Sabes quién era?", alguien interroga, mientras la imagen del televisor sigue mostrando en el fondo los movimientos y sonidos del anfibio. Algún interlocutor responde: "No entiendo, si no es alguien”.

EL MIDAS

Recuerdo cómo le veían. Estaba en televisión un día. Pesaba 2 kilos, y medía 40 centímetros. Era gordo, amarillo verdoso, y tan grande, que asustaba. Un día era el mismo que había ido a cerrar negocios en la China, y al día siguiente, era algo que en un entonces fue alguien, y ahora le admiraban con sorna y asombro en la televisión de todo el planeta. Sus ojos miel resaltaban el verdor de su vestido frío y baboso. Mucha gente le tocaba la piel, porque creían que les traería suerte, y no era de más; Él era un tipo con suerte. Era un Midas.

ÉL
A los 35 años había conseguido en dinero lo que cualquier terrícola añoraba. Desde los 5 años de edad, no había juego de escalera que él no ganara. Luego, siguieron las cartas, las loterías… todo recreo de azar que llevara signos de dinero implicado, era para él miel que se pegaba al cuerpo.

Finalmente, al cumplir sus 20 años, luego de más de una década de ahorrar las ganancias de juegos infantiles, con una pequeña cantidad de dinero inició su primer negocio de medias. En cuestión de 2 semanas, habiendo vendido en su totalidad la modesta mercancía de 1000 pares, jugó su ganancia en la bolsa, y consiguió tan efectivos dividendos, que al poco tiempo pudo abrir otro negocio, esta vez de juguetes de madera. El negocio, contrario a lo que cualquier comerciante pensaría, progresó con tal éxito, que rápidamente hizo un mega mercado y pronto estaba visitando a todos los países de Europa, vendiendo sus juguetes.

Sin embargo, este gran señor de la suerte tenía un talón de Aquiles; Había algo que no podía comprar.

Su madre -si es que tenía porque no la conocía- lo había dejado empeñado en una prendería. Sí, aunque suene absurdo, la mujer se hizo su agosto cuando lo tuvo, pues, en vista de su precaria situación económica, con su venta pudo conseguir algún dinero para sobrevivir durante un frío invierno. En cuanto a su padre, nunca había podido tener descendencia, y solo en su septuagésimo cumpleaños, logró darle vida a lo que parecía su último suspiro. Horas después de su milagrosa faena reproductiva, murió.

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